PARTICIPACIONES

He decidido adherir a la publicación de algunos de mis escritos en la página: www.tuloescribes.com.ar






Allí lo hago bajo el seudónimo: ODERFLA.



Agradeceré sus comentarios.


Después de mucho tiempo, vuelvo a publicar en el Blog. espero comentarios, opiniones, críticas, etc.




martes, 1 de octubre de 2013

SI…


Si la tierra no grita…
y el viento en la distancia
no trae el mensaje esperado…
Si las olas no arrastran
la botella a la playa del ayer…
Si el trueno no expande
su estallido en el aire…
Si el rayo no surca el cielo
con su luz… en noche cerrada…
Si la luciérnaga no titila
anunciando el principio
de un atardecer sereno…
Si el ave ya no trina
en despertares de estío…
Si no estás tras los cristales
de tu ventana al poniente…
y allí como pendiente
no esperas mi llegada…
No habrá amanecer
de nuevo tiempo…
ni esperanza que aliente…
ni la noche…, ni el día.
ENCADENADO AMOR                                    

La noche escondió hoy las estrellas…
especialmente aquellas tan bellas
que reflejaban la luz de tus ojos…
Me dicen que son sólo antojos
verte en ellas, replicada en luces…
más sólo tú, que me conoces,
sabrás que es cierto lo que escribo…
que es cierto, lo que siento y vivo.
No son nubes las que esconden
y con su vapor no me responden
la plegaria de amor encadenado.
Es la pena del que siente enamorado…
que su amada flor… hoy no florece…
y la brisa no se aroma… con tu roce. 

jueves, 3 de enero de 2013

ALFOMBRANDO RECUERDOS

El roble sedoso entrega sus hojas
a la calle de tierra, arbolada,
nada pide a cambio, su diaria entrega
solo busca aliviar tu paso cansino
cual alfombra tendida en marrones
en remedo de otoños que me acompañan.
Trinar de jilgueros en la alta copa,
silbido de tordos, aletear de palomas,
arrullo de torcazas, silbido de garzas
anuncian del día, el final de su hora.
A lo lejos, el cerro vigila la escena,
señor de la altura, de sienes blanqueadas;
el cuenta historias en torrentes y vertientes
entre piedras de arroyos y ríos serranos.
Miro la calle tapizada de hojas y la brisa,
susurra al oído que ella viene con paso muy leve
sobre la alfombra tendida, de roble sedoso.
La hora ya es leve instancia que preludia
la noche y su sombra, la noche y su luna.
Una lámpara en ventana de balcón
revela del corazón la íntima espera;
su llama titila, acompasando el latido.
Es solo un instante de placer el encuentro,
no es presencia… tan solo evocación,
esencia, fragancia, recuerdo, ensueño…
todo vuelve… todo se precipita…
todo es cierto, en incierta memoria,
que acaricia mi mente… con dulces recuerdos.

sábado, 21 de abril de 2012

INFINITA AUSENCIA

¿Cómo encontrar la palabra
que abarque la desolada
presencia…
de una infinita ausencia?
¿Cómo expresar en signos
lo intangible de un sentimiento…
de aquello que sin ser movimiento
nos lleva a gritar el desconsuelo?
¿Cómo la palabra puede
abarcar la sima del abismo
donde el centro de uno mismo
tiene certeza de lo perdido?
¿Cómo hallar el consuelo
a tanta soledad en compañía…
de quienes creen que la lejanía
puede atemperar el desarraigo?
¿Cómo descifrar el mensaje
de la brisa que llega de lo lejos
trayendo murmullos y viejos sones
que remedan aquél… tu lenguaje?
¿Cómo pedir que la angustia
no trepe del corazón a la garganta
ahogando el grito que te nombra
en esta existencia ya mustia?

jueves, 29 de diciembre de 2011

POEMA SIN TIEMPO

El poema trajo el recuerdo
de una noche de otro tiempo,
en que el tiempo sin tiempo,
puso primavera en el acuerdo.

No contaban las edades
ni diferencias de condición,
no fue cuestión de la razón,
la que renovó mocedades.

El aroma de los jazmines
inundó aquel día el lecho,
la pasión desbordó sin techo
refugiados en los confines.

La luna filtraba tenue rayo
a través de aquellos cristales
los instantes no eran tales
aquellos días de tu mayo.

El tiempo tiene su propio
ritmo de sueños y esperanzas,
el cuerpo padece mudanzas
semejantes al caleidoscopio.

Tiempo de tiempo sin tiempo
tiempo de esperanza y recuerdo
esbozo de nuevo acuerdo:
arenas que llevó el viento.

miércoles, 10 de agosto de 2011

GRITARÉ TU NOMBRE


Gritaré al viento tu nombre
y que llegue a los confines…
portando aquello con que defines
que soy para todos, tu hombre.

Gritaré al viento tu nombre
aunque suene a una quimera…
pues desde la hora primera
elegiste “Tú”, como pronombre.

Gritaré al viento tu nombre
haciendo eco en el abismo…
porque no soy ya el mismo
desde que me diste renombre.

Gritaré tu nombre al viento
padre de todas las brisas…
para que así tus sonrisas
proclamen lo que hoy yo siento.

Gritaré tu nombre al viento
que impulsa mi barca velera…
eludiendo la bravía escollera…
hacia tu bahía… en un intento.

Gritaré tu nombre al viento
que conoció nuestras mocedades…
y con pasión y amor sin edades
regocijarnos ya… sin aliento.

VIENTO


El agua arroja a la playa
lo que tan lejos llevó el viento…
fue vano y nulo el intento..
de retener ayer su partida
y evitar tan grande herida
por la que el corazón estalla.

El viento hinchó las velas
no hubo fuerza que le retenga…
había oído fuerte la arenga
que impulsaba a volar lejos…
no escuchó aquellos consejos
a los que llamó cantinelas.

Lo ganó el ansia de mar
y buscar las playas lejanas…
donde desbocan ansias humanas…
buscando nuevos placeres…
y fueron estos aconteceres
que le oyeron amor lamentar.

Quiso buscar otro viento
que devolviera la dicha perdida…
volviéndolo a su muy querida…
sin saber que aquél olvido
y lo que ella había vivido…
tornó su espera en lamento.

viernes, 15 de abril de 2011

PEDIDO

Hoy pediste que no escribiera
en versos de triste desdicha,
y que fuera sólo de dicha
la prosa que te describiera.

Hoy pediste al verso que cante
con suave cadencia melodiosa,
y cual si fuera perfume de rosa
arome hasta el aire distante.

Hoy pediste a la suave brisa
que mueva delicada la pluma,
así disipe pronto la bruma
de una existencia con prisa.

Hoy pediste que sólo alegría
inspirara la letra que te nombra,
quitando al fin toda sombra
para volar en alas de armonía.

jueves, 3 de marzo de 2011

AMANECE LA NOCHE

Amanece la noche
paridera de sombras
alumbramiento de ocaso
cobijo de la nostalgia.

Amanece la noche
preludio de la alborada
más refugio de angustia
que llega tan callada.

Amanece la noche
como pausa medida
y a veces restaña
del tiempo la herida.

Amanece la noche
llamando al reposo
o al encuentro sediento
del cuerpo deseoso.

Amanece la noche
escondiendo la luz
del reino del día
con sombra de cruz.

Amanece la noche
plañidera en sollozos
pide a la esperanza
que sean sólo de gozos.

sábado, 12 de febrero de 2011

PERDONA LA NOCHE

Perdona la noche en su instante de sombra,
no le demandes tus propias angustias,
espera confiada que el día renueve,
la arena del tiempo fluyendo esperanza.

Perdona la noche y sus profundos azules
despliega los tules de cayado misterio,
espera al amor con sutiles fragancias
y al contraluz de la luna revela tu esencia.

martes, 28 de diciembre de 2010

BUSQUÉ BUSCANDO

Busqué buscando la palabra olvidada
aquella que callé, ésta que guardé,
entre todas no la hallé, la había quemado.
Busqué buscando su eco en el abismo
por saber si era lo mismo, sentir que amar.
¡Cómo pude olvidar la frase casi sagrada!
su calor en madrugada, su luz en noche cerrada.
Busqué buscando su sonido en el trueno,
sin saber que repica en la risa de un niño
y así entre plumas, algodones y armiño,
la trae la brisa con su frescor tan bueno.
¿No la sabes? ¿Aún no la hallas?
¿O es que tú también su nombre callas
y con garabatos en papeles pretendes mitigar
la fuerza que te impulsa, volver a amar?

miércoles, 15 de diciembre de 2010

EL PARQUE

Soledad de banco en el parque
maderos que el tiempo desluce,
ya no lo cobija a su sombra la acacia
a cuya penumbra jugaba el amor.
Sólo hojas de otoño cubren su asiento,
hojas a sus pies, hojas que lleva el viento.
La brisa ya no trae el aroma
de glicinas coronando una pérgola,
ni los canteros lucen su amapolas
ni los senderos sus naranjas de tejuelas.
¿Dónde quedó aquel tiempo de primavera?
¿Dónde sus colores, arreboles y soles?

jueves, 2 de diciembre de 2010

LUNA

Baja la luna al niño
que te la pide en un ruego,
alienta así su juego
con amor y cariño.

Baja la luna al niño
que tienes en tus brazos,
y así entre abrazos
dale vuelo a su sueño.

Baja la luna al niño
esa que asoma entre flores,
del árbol de los primores
cual si fuera sólo un guiño.

Baja la luna al niño
y que ruede a la ventura,
alentando la travesura
de tenerla a su dominio.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

LUCIÉRNAGA

La noche presta su oscuridad
para el tenue brillar de luciérnaga,
no compite con el sol que la apaga,
ella luce ropaje de sobria humildad.

Luciérnaga y noche juegan su sino
cuando huye la luz en busca del día,
es que no tiene ninguna la osadía
de transgredir del tiempo su destino.

Diminuto haz de luz en la sombra
a un tiempo se muestra y esconde,
así expresa amor que se expande
cobijado en instantes de penumbra.

Titila su luz en latido angustioso
cual corazón en pecho palpitante,
es que la vida se le va en un instante
y el alba la llamará a eterno reposo.

miércoles, 20 de octubre de 2010

AYER...

Hubo un tiempo
de sueños embarcados
en barquitos plegados
impulsados por el viento.

Hubo un tiempo de luna
contemplada con asombro,
de frases que ya ni nombro
y caricias como de pluma.

Hubo un tiempo de colores
en que crecí con tanta prisa,
que hasta perdí la sonrisa
de los primeros amores.

Hubo un tiempo de sombras
ocultando en oscuridad la armonía,
no cabía un signo de alegría
todo se sumió en penumbras.

Hubo un tiempo de esperanzas,
de complicidades compartidas
con palabras tan sentidas,
de las que quedan sólo añoranzas.

lunes, 4 de octubre de 2010

OTOÑAL

Se aquieta en la tarde
del viento su hora,
añora en quebradas su aurora,
se apaga en un sol que no arde.

Rumorea confidente el arroyo
acompañando del hombre su pena,
éste es viejo, cansado se apena.
Siente en su mano, débil apoyo.

Un número no le responde,
la comunicación no se establece,
la noche ya no le apetece
y el brillo de luna se esconde.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

HOY

Autor: Alfredo R. MORS   -  (en Córdoba... 7/9/2010)

Hoy pediste toda la luz
reflejada en pinceladas,
que olvidaran las apagadas
oscuridades de un contraluz.

Hoy pediste una aurora
de cielo azul sin frontera
donde estalle color de primavera
en la vida que se avizora.

Hoy pediste que los tonos brillantes
inundaran una nueva paleta,
olvidando desolados paisajes de silueta
y que brillen los tules transparentes.

Hoy pediste un mundo de fantasía,
con campos de lavanda y violeta,
y que una alocada veleta
apunte al viento de la alegría.

viernes, 27 de agosto de 2010

INSTANTE Y VIAJE

Autor: Alfredo MORS - Córdoba, 20/8/2010  

Tú, que pautas tu semana
como pausa entre dos viajes,
cortos instantes éstos
de encuentros y reencuentros.

Tú, que cargas tu bolso
con tus prendas y desvelos,
soportando en esa carga
las noches y los días.

Tú, que eres capaz
de aceptar el desafío
de ayudar al desvalido,
tomando su mano cansada.

Deja que cargue tu bolso,
que alivie tu partida,
que estreche entre mis manos
tus manos generosas.

Lleva sólo un poema
o una romántica historia,
y deja libres tus manos
agitarse como palomas.

Yo recogeré su brisa
transportada entre tibiezas
o copiaré con mi mano,
tu mano en los cristales.

Un instante se detiene…
dando paso a la prisa,
me queda de ti la sonrisa,
de un tiempo de andén.

viernes, 13 de agosto de 2010

ALLI

Allí, donde el cerro
se funde en el cielo inmenso,
donde la luz juguetea
escondiéndose en las sombras
de una quebrada…
Allí, donde el viento
trae como susurro
mil voces que te nombran,
sonidos y canciones
de un tiempo que te evoca…
Allí, en las calles
de la ciudad donde vives
u otras calles de la vida,
que recorro alucinado…
Allí, donde el río
se despeña en cataratas,
o se funde entre rocas
en un mar de blanca espuma…
Allí, entre las flores
que adornan las plazas,
o en campos de lavanda
o en bandadas de palomas…
Allí, con el alma desbocada
por nostalgias y recuerdos,
te busco y no te encuentro.
Porque el sol quemó la sierra,
el viento llevó tu nombre,
la calle se cerró como camino,
el río se perdió entre arenales,
y las flores perdieron ya su aroma…
Y Tú, tan sólo Tú, no estás más.
Allí…

lunes, 2 de agosto de 2010

SOMBRA

La sombra se asombra
porque en versos se la nombra,
es que en el juego sin reglas
de la vida y su penumbra
del fuego y la luz que la provoca,
desde tiempo muy temprano,
cuando, pegada a la figura,
que parece prestarle su forma,
se mueve y acompaña
con desfachatada ternura
cada gesto de su dueña.
¿Dueña?
¿Imagen o sólo sombra
que proyecta remedos de aquella?
¿O será que por ser muy bella
buscó la sombra prestar su forma
a la figura que creemos su origen?
Figura y sombra son una
y complementaria armonía,
cuando ésta con picardía,
parece imitar los gestos de aquella.
En otros momentos se adelanta
y guía con atrevido paso,
copiando con su cuerpo cada tramo
de la escala que tienes por delante,
y es por ese talante
que la sombra se destaca.
La conocí a ella en figura,
creyendo que eso era el todo,
sin darme cuenta que la sombra,
se asociaba a nuestro encuentro.
Ella fundió en un instante
nuestras figuras en una,
sin importarle el distante
espacio que nos separa.
No le importó la distancia
ni el rubor de sus mejillas,
ni mi turbación en la instancia,
en que temblaron mis rodillas.
Ella se allanó en la vereda
y nos recostó sobre el muro,
y aunque éste parecía muy duro,
prestó su forma a la sombra.
¿Picardía? ¿Complicidad? ¿Asombro,
de ver que quizás la sombra,
sea la verdadera figura?

lunes, 19 de julio de 2010

HOY ESTÁS TRISTE

Autor: Alfredo R. MORS - Concepción - Tucumán . Julio 2010

Hoy estás triste y se te nota
pues tus ojos ya no tienen
ese brillo singular
y aunque quieras con tu música
o el bullicio acallar
la nostalgia que te agobia,
o la angustia que te aqueja…
Hoy estás triste y se te nota;
pues trocaste tu sonrisa
en mueca que la remeda
y tu voz no tiene el brillo
ni ese dulce tintineo.
Hoy estás triste y se te nota
pues no corres y apresuras
el encuentro tan querido
y te quedas tan callada…
que sólo puedo pensar:
Hoy estás triste y se te nota

jueves, 24 de junio de 2010

MIRADA

Autor: Alfredo MORS - Concepción - junio 2010

Préstame la mirada
como el agua, transparente,
para andar entre la gente
con el alma enamorada.

Préstame la mirada
de tus ojos tan oscuros,
para caminar los muy duros
senderos de la noche cerrada.

Préstame la mirada
para fijarme en los ojos del niño,
que implora y demanda cariño
con mano tendida esperanzada.

Préstame la mirada
que desde el corazón te brota,
para tocar de la cuerda la nota
que te haga vibrar ilusionada.

Préstame la mirada
para ahondar en profundidades,
que renueven con mocedades
una pasión muy guardada.

lunes, 14 de junio de 2010

TRONCO Y FLOR

Autor: Alfredo R. MORS - CONCEPCIÓN - 13-06-2010

Una flor se ha recostado
en añoso tronco de otoño,
buscando entre sus ramas
el reposar de sus penas.
No son sus semillas siquiera
provenientes de la misma tierra,
éste transplantado ya seca,
su piel, corteza y entraña.
La flor entreteje zarcillos,
prendiéndose entre sus grietas,
pareciendo en palabras discretas,
traducir sentimientos sencillos.
El tronco refleja en corteza
hendida en profundas honduras
el paso del tiempo, cicatrices,
que traduce para ella en decires,
invitándola a pensar en alturas.
Ella es pequeña y donosa,
segura, aunque dudosa,
de ser flor unida a la rama
o como el ave que clama,
entre plumas de cálido nido,
dejar atrás aunque dolido,
aquel amor que la inflama.
El añoso tronco reposa
sintiendo en un mismo tiempo,
que es viejo, estéril, leñoso,
alentando el sueño muy hermoso,
de la flor sostenida en intento,
de un amor que la haga dichosa.
Tronco y flor buscan destino
en momento muy distinto:
en ella traduce el instinto
de buscar en la vida su sino.
Sostiene el tronco roído,
anhelo de flor que se eleva,
y es su perfume el que lleva,
su dolor por verlo caído.
Hermanadas quietud y fragor,
se juntaron un día en amistad
que hizo florecer la bondad,
del tronco y la flor, en amor.

miércoles, 2 de junio de 2010

POEMAS ENCADENADOS

Un día, no hace mucho tiempo, dos almas se hicieron mutuamente estos regalos que hoy comparto contigo. Sus nombres no los revelo por respeto. Quizás también por la vigencia de tres conceptos que rigen sus vidas: Prudencia, Mesura y Cordura.
En ese marco, nació el más bello sentimiento, desinteresado y noble, que se pueden tener una mujer y un hombre: la AMISTAD.
Esos regalos, dos poemas muy jóvenes, no por las edades de quienes los escribieron, sino por el contenido de sus versos, nacieron y permanecen así, encadenados uno al otro, independientemente de quienes los escribieron y de sus edades relativas. Aquí te los confío:

AMIGO

Te escribo amigo
porque quiero que sepas
cuanto me gustó tu
hermoso obsequio.

 Te escribo amigo
porque te presentaste en mis días
y los poblaste de sueños
porque te quiero te escribo
te escribo porque te quiero.

 Porque compartimos momentos
y aprendimos a querernos
te escribo porque te quiero
porque te quiero te escribo.

Porque desde hoy quiero
tenerte a ti como AMIGO
si tu aceptas mi cariño,
y si quieres quedarte conmigo.


AMIGA
 Hoy quiero pensar contigo
en emprender nuevo camino,
imaginar que existe un destino
y puedo llamarme tu amigo.

Recibir tus versos de fantasía
es paladear la dulzura,
pues das plenitud y hermosura
a tu tierna, sentida, poesía.


domingo, 30 de mayo de 2010

CONFIDENCIAS

Que cosas la mesa diría
aquella que está solitaria,
la misma que cobijó la historia
que poco a poco me contaría.

Me senté un día a su vera
sin conocer que escondía el secreto,
de un amor apasionado y discreto
que floreciera en noches de primavera.

Entre café y copa trasnochada
fui comprendiendo el fondo y la trama,
de una pasión que al corazón inflama
y que ayer quedara tronchada.

Mojado su mantel de llanto
la encontré un día nublado,
si hasta el cielo parecía enlutado
de presenciar tanto desencanto.

Ella había alentado su fantasía
con la flor guardada en la mano,
sin saber que sería en vano
y cambiaría en dolor, su alegría.


viernes, 21 de mayo de 2010

MUDANZA

Autor: Alfredo R. MORS - CONCEPCIÓN - TUCUMÁN

Mudanza a los cielos,
de azules profundos
con trinos mañaneros
que alegran el despertar.
Tus noches de claridad
con luna en el cerro
que brilla en fulgores
del cristal de sus nieves.
Mil estrellas arriba,
otras mil parecen replicar.

Mudanza de aromas
que acompañan el caminar
por tus calles de soles,
perfumadas de azahar,
voy andando la vida
que vuelvo a vivir.
Noche de vida me trajo
mudanza de otoño y ocaso,
tan sólo resplandor queda
de aquel fuego interior.

Mudanza a tu seno
dulce como la miel,
de tus cañas que crecen
de tus árboles que florecen:
lapachos rosados,
añiles jacarandas.
Tucumán que me ganas
con tu gente y su ser,
que se adentra en mis venas
con un fuerte querer.

martes, 18 de mayo de 2010

TE VI

La plaza, la misma plaza
que antes caminé,
pero hoy no.
Hoy fue distinto
y te cuento el porqué.
De lejos nomás te ví,
venías con ese tu caminar
casi despreocupado,
desplazando el aire,
moviendo la suave brisa,
sin pausas, pero sin prisa,
con la frescura de tu tiempo
juvenil de la esperanza.
Irradiando el sol en tu mirada,
recogiendo el aroma
que despedían los azahares.
Saludada por las palmeras
que mecían sus hojas
como queriendo acariciarte.
¡Cómo no mirarte!
Si todo en ti es hermosura.

viernes, 30 de abril de 2010

TIEMPO DE ENCUENTRO

Autor: Alfredo R. MORS - Concepción - Tucumán

Dos paraguas bajo una persistente llovizna que se fundían en uno sólo, dando lugar al encuentro de aquellas gotas que juntas iniciaron un nuevo viaje. Amalia y Rodolfo se habían reencontrado luego de aquella llamada, primero indecisa de Rodolfo y luego la siguiente, casi sin que hubiera pasado el tiempo.
El tiempo comenzó a correr una nueva instancia en el caer de la arena que lo va marcando, pero para ellos, Amalia y Rodolfo, pareció asimismo que ese tiempo confluía recordando los momentos vividos, con este presente continuo y a la vez eternizado instante del encuentro.
Todo volvía y a la vez todo era nuevo, con una nueva magia que los iba envolviendo en una atmósfera que les era sólo propia.
Nada de su entorno les interrumpía y a la vez todo parecía que se conjugaba en esa melodía anterior y nueva que comenzaban a ejecutar.
La llovizna era su cómplice y ni uno ni la otra parecían darse cuenta de su presencia, salvo por aquel reflejo que los evidenciaba en el solado, espejado por el agua, de la vereda por la que encaminaron sus pasos.
La melodía nueva sonaba con nuevo ritmo en sus corazones, en su mente e iba conjugando sus almas en un nuevo pensarse juntos.
Un pequeño café, contiguo a la vereda por la que circularon, cobijó ese diálogo en el que ambos parecían querer en un instante, decir todo aquello que el tiempo y la distancia, que en un momento los separó, les impidió decir.
Muchas veces se sorprendieron mutuamente y la sonrisa y por que no la risa, los hizo reflejar en sus rostros, esa alegría que ambos sentían. Se sorprendió uno al otro queriendo decir a un mismo tiempo las mismas cosas.
Recordar y evocar, ilusionarse y proyectar. Todo ello como si los dolores de la separación que los desunió ya no fueran tales y sólo quedara por revivir todo lo bueno, lo querido, lo intensa y placenteramente compartido.
Varios café servidos. Alguno que desecharon porque en su afán de contar y decirse tantas cosas, éstos fueron perdiendo su calor mientras en sus corazones renacía el fuego y calor que los juntaba y hacía desear su mutua compañía.
Miradas, manos tomadas en suave caricia, mil gestos que iban creciendo en intensidad y que anticipaban la calidez de una entrega total que se anticipaba.
Un entendimiento tácito aparente y explicitado en gestos de asentimiento. Rodolfo que paga, casi mecánicamente, la cuenta y nuevamente juntos bajo la persistente llovizna que continúa, se dirigen casi sin mediar palabra hacia el departamento de ella.
Una lámpara que se enciende, velada por una pantalla ambarina. Un beso que se hace interminable. Se buscan con las manos en suaves caricias. El cabello de ella entre los dedos de Rodolfo. Sin mediar palabra van cayendo al suelo las prendas de ambos y así, ya desnudos, se dirigen al dormitorio en el que penetra sólo vagamente la luz de la única lámpara que habían encendido.
Sobre la cama se funden en un encuentro total. Se brindan con placer creciente hasta llegar al clímax. Una y otra vez se perpetúa el encuentro, mientras la lluvia, ahora más intensa, parece acompasar su ritmo al ritmo de Amalia y Rodolfo, con un suave golpeteo en los cristales de la ventana. El agua se desliza con suavidad sobre su transparente superficie, como se transparentan de ambos, Amalia y Rodolfo, todos sus sentimientos y expresiones de los mismos.
El tiempo ya no es tiempo. Es eternidad, o así al menos lo perciben ambos. En ese encuentro se prometen comenzar o continuar, según como se vea, su encuentro, reencuentro que volvió a unirlos.
Amaina la lluvia y comienzan a disiparse, en un continuo sin tiempo, todas las nubes, aún aquellas que nublaron su pasado, dejando que la luna, con su brillantez de atmósfera recién lavada, penetre sus rayos a través de la ventana, resaltando las formas juntas de sus cuerpos entrelazados en el lecho de sus amores.

martes, 20 de abril de 2010

TUCUMANA

Autor: Alfredo R. MORS - CONCEPCION - TUCUMÁN

Azahares de tus veredas,
jazmines aromando el patio.
Con perfumes profundos
como tus ojos oscuros,
me vas ganando el alma,
te adentras en mis venas
y haces latir mi corazón.
El dulce batido en la paila
de cobre, como tu piel,
mezcla sabores, colores y olores.
Así, combinando deseos, clamores,
pasiones, aciertos y desazones,
se entrelazan los sueños,
renacen las ilusiones
y florecen en otoño los amores.

viernes, 16 de abril de 2010

A JUAN RAMÓN JIMENEZ

Autor: Antonio MACHADO

He decidido incluir este poema símplemente porque, siendo de Antonio MACHADO, huelgan las palabras y nada se puede agregar a su expresión. Sólo queda disfrutarlo.

Era una noche del mes
de mayo, azul y serena.
Sobre el agudo ciprés
brillaba la luna llena,
iluminando la fuente
en donde el agua surtía
sollozando intermitente.
Sólo la fuente se oía.
Después, se escuchó el acento
de un oculto ruiseñor.
Quebró una racha de viento
la curva del surtidor.
Y una dulce melodía
vagó por todo el jardín:
entre los mirtos tañía
un músico su violín.
Era un acorde lamento
de juventud y de amor
para la luna y el viento,
el agua y el ruiseñor.
«El jardín tiene una fuente
y la fuente una quimera...»
Cantaba una voz doliente,
alma de la primavera.
Calló la voz y el violín
apagó su melodía.
Quedó la melancolía
vagando por el jardín.
Sólo la fuente se oía.

sábado, 27 de marzo de 2010

ESPERO...

Autor: Alfredo R. MORS - CONCEPCIÓN - TUCUMÁN - 2010

Todavía espero,
tu carta empezada
con letras no enviadas
y perfume en papel de seda.

Todavía espero,
la llamada perdida
del número recordado
y guardado cual prenda amada.

Todavía espero,
la mañana compartida
en lecho de los amores
y tus caricias de enamorada.

Todavía espero,
el arrebol del ocaso
que tiñe de coral y rosa
tu boca y mejilla sonrosada.

Todavía espero,
con ilusión renovada
que vengas en intimidad
con tu pasión desbordada.

domingo, 21 de marzo de 2010

TOMA MI MANO

Autor: Alfredo R. MORS - CONCEPCIÓN - TUCUMÁN - Año: 2010
 

Toma mi mano,
así simplemente tómala,
como aquel día en que
recomenzaron los días,
terminó la noche,
comenzó a alborear
un nuevo amanecer.
Toma mi mano,
nada más eso te pido;
todo el fuego, la pasión,
la inquietud, la desazón,
terminan con ese gesto.
Toma mi mano,
anímate con paso seguro
a caminar los mismos
caminos que hoy nos serán
senderos nuevos,
horizontes que se expanden en
ilusiones y esperanzas.
Toma mi mano,
acunaré las tuyas entre las mías
y así volveré, volveremos…
con las fuerzas que me quedan,
con el ansia que regresa,
a sentir la tibieza y pensar,
tan sólo en amarte.

domingo, 14 de marzo de 2010

COLOR DE CARETA

Autor: Alfredo R. MORS - CONCEPCIÓN - TUCUMÁN - Año 2010

Aerosol en mano enamorada
en el muro dejó grabada,
la eterna leyenda que perdura
mas allá del tiempo,
más allá de la propia vida,
que en torbellino arrasador
fue demoliendo los sueños,
cambiándolos por realidades
no siempre queridas.
El rostro como el muro refleja
en surcos de tiempo y pesar
huellas y grietas de impiadosos
golpes, desazones, angustias y temores.
Hoy quisiera pintar sobre el muro
tapando con color de careta
y ponerme por rostro al menos
su color de sonrisa congelada,
que vele el rostro a las miradas
y esconda el espanto de la ausencia.

martes, 9 de marzo de 2010

TU MONEDA

Autor: Alfredo Mors - (Escrito en Córdoba Año 2009)

Sonó tu moneda en mi tarro,
 hoy no me pegarán.

Echaste moneda en mi tarro
hoy no sufriré.

Tu moneda en mi tarro,
trajo la fiesta hoy.

jueves, 25 de febrero de 2010

BRILLO DE LUNA


Autor: Alfredo Rafael MORS - Concepción - Pcia. de Tucumán
"Una mirada no dice nada y al mismo tiempo lo dice todo..." Carlos Varela


Luz pálida de luna
iluminaba la escena.
Tu rostro, de tenue blancura
reflejaba aquella palidez.
Tus ojos de oscuro color
replicaban aquel esplendor.
Tu mirada clavada en la mía,
tu rostro clamando respuesta,
respuesta que no encuentro,
respuesta que baja mi mirada,
respuesta que callo porque quema
como fuego de mil soles.
Pero hoy no hay sol.
El brillo sólo es reflejo de luna.
Un nuevo brillo,
un reflejo que brilla cual perla.
Tu interrogante ya encuentra
respuesta que no te dí,
respuesta que callé.
Interrogante y respuesta se funden
en ese brillo singular
que se desliza sin prisa,
que corre sin pausa
nublando tus ojos,
surcando tus mejillas,
con brillo de luna
marcando tus lágrimas.
La imágen que acompaña este texto, ha sido tomada de páginas de imágenes publicadas en Internet. Ignoro quien es su autor, a quien respeto y agradezco haberla puesto disponible.

jueves, 18 de febrero de 2010

TITICO EL PERIQUITO




Autor: Miguel VALLE - Córdoba
Estimado lector: En este aparente cuento nada es lo que parece. Su Autor ha apelado a la sustitución de personas reales, por animalitos... y los objetos, por otros de su imaginación. Si lo haces, la situación es aplicable a relaciones humanas. Fino humor!! que lo disfrutes. Alfredo Mors.

Titico era nuestro periquito, de verde plumaje y de inculto lenguaje. Llegó un día a casa, quien sabe desde donde, con alas muy cansadas y el hambre de dos hombres.
Papá, que es carpintero, le fabricó un lorero, con todo lo preciso, para el genial Titico. Y allí pasó los días, en nuestra compañía, repitiendo casi a diario, algún nuevo comentario.
Mamá, que es enfermera, le brindó muchos cuidados, en otoño, en primavera, en el invierno y el verano. Y así pasó los días, nuestro amigo el gran Titico, y a todos nos parecía, el más lindo periquito.
Al parecer no compartían, de este buen concepto, mi gatita Sofía y nuestro perro Prudencio. Estaban muy celosos, ya que la algarabía, era el nuevo avecilla, que hasta cantaba de gozo.
Cuando papá volvía del trabajo, Titico batía diez aletazos, movía su cabeza de lado a lado, y daba vueltitas para festejarlo. Luego parlaba como para asombrarlo, diciendo que el clima estaba algo templado, que el euro y el dólar estaban bajando y que Navratilova era buena en el piano.
Cuando mamá estaba en la cocina, Titico gritaba: _¡ sin ajo y sal fina!, ¡la papa está dura!, ¡la carne está oscura!, ¡el postre está verde!, ¡¿qué quieres hacerme?!. Mamá lo calmaba con algo de agua y caricias al pico del buen periquito. Sofía miraba, Prudencio ladraba, y yo hacía barquitos y algún avioncito...
Un día de verano, papá llegó mojado, porque caía una tormenta con rayos y centellas. Ese día no se oía: los alegres aletazos, ni palabras del mal clima, o del dólar, o el trabajo. Papá se fue a su cuarto a ponerse ropa seca, y no hizo gesto ni pregunta de la emplumada ausencia.
Mamá volvió de compras y se puso a hacer la cena, y me dio un par de bolsas de la comida MASCOTAS CREZCAN. La serví en los dos platos, el de Sofía y el de Prudencio, y el perro a poco rato no dejó rastro del alimento. Sofía no probó nada, estaba echada y algo redonda... se veía muy relajada, como preñada sobre su alfombra, levantó su blanca cabeza, me miró y me guiñó un ojo... y dio un maullido breve y le pude ver los bigotes verdes.

sábado, 13 de febrero de 2010

Mi Niño

Autor: Alfredo Mors - (escrito en Córdoba-Año 2008)
Lector o lectora amiga, he querido incluir esta poesía que te parecerá quizás muy personal. La misma surgió del recuerdo imborrable, permanente, de mi hijito menor: Francisco Javier Mors.


Mi niño se ha dormido
en el cuenco de tu mano,
¿Que poder sobrehumano
te llevó, hijo querido?

Mi niño se ha dormido
y he quedado desolado,
cuanto sueño desvelado
en vacío lecho de nido.

Mi niño te has dormido
en suave cuna de nubes
será que así tú subes
al amor del más querido.

Mi niño te has dormido
eres Francisco Javier,
yo te busqué por doquier
y estabas en un sonido.

Ya mi tiempo he consumido
volverás en tenue brisa,
¿Por qué con tanta prisa
mi niño te has dormido?



Agradezco especialmente a la Diseñadora Gráfica Carolina MOINE, de Córdoba, esta imágen, en la que ella interpreta que son las manos de Ntra. Señora, quienes llevan este hijito al Cielo.

viernes, 12 de febrero de 2010

LLAMADAS EN LA LLUVIA

Autor: Alfredo R. MORS - Concepción-Tucumán

(Este cuento fue escrito en 2008, en el marco del Taller Literario de "Hospedería Padre Alberto Hurtado" de Córdoba, dirigido por las Lic. Mariana Valle, Laura Herrero González y Srta. Eugenia Tale, a quienes nuevamente agradezco su aliento para continuar en esta labor)

Caía una fina llovizna en esa tarde gris de otoño. Amalia se encontraba sola, como tantas veces en el último tiempo, en su departamento en el que había vivido casi desde que tenía memoria.
Estaba en ese cuarto que le servía de lugar para encontrar el reposo en las lecturas, en las que buscaba y a veces encontraba, alguna punta al ovillo en que se había convertido su vida y que muchas veces la sumía en una profunda melancolía.
Sentía que, con sus 40 años, se encontraba en un particular momento de su vida, luego de haber concluido la relación que mantuvo con Esteban, casi desde que eran adolescentes, cuando lo había aceptado a él en ese que fue su despertar al amor.
Dejó junto al sillón el libro que estaba leyendo y comenzó a mirar hacia la ventana, cuyas cortinas se encontraban descorridas, dejando ver los cristales en los que se iban deslizando suavemente, pequeñas gotas de agua de la persistente llovizna.
La llovizna, la lluvia y ella con sus recuerdos, especialmente de aquella despedida que la separó de Rodolfo, Melancolía asociada desde aquel momento, a la particular atmósfera generada por la llovizna.
Suena el teléfono. No esperaba ningún llamado en particular, ya que había restringido sensiblemente sus relaciones, como si buscara en la tranquilidad de los rincones conocidos de su hogar, una cierta sensación de paz.

Atendió el llamado. _Hola, ¿quién habla?
Del otro lado solo se escucha algo como una respiración y un raro silencio.
Vuelve a preguntar: _ ¿Quien habla?
De nuevo silencio y un cortarse de la comunicación.
No entendía que podía ser ese extraño llamado. Pensó quizá en una broma de mal gusto o en alguien que esperaba una respuesta distinta. No podía imaginar quien, de los que tenían su número telefónico, podía estar actuando así.
Volvió junto a la ventana. Continuaba cayendo una fina llovizna. Miró hacia la calle, dos pisos más abajo. Muy pocas personas se divisaban a esa hora desapacible.
Una silueta con impermeable y paraguas, dejaba la cabina de teléfono público ubicada en la vereda de enfrente, casi llegando a la esquina.
Algo en su modo de caminar o en su porte le resultó vagamente familiar o al menos conocido, pero no podía ser. Sabía que él se había radicado en la Capital hacía de esto mucho tiempo, cuando comenzó a trabajar como ingeniero de planta en aquella industria y luego supo que se había casado.

En eso le pareció que la figura en cuestión, se daba vuelta y elevaba su mirada hacia su ventana. Fue un leve gesto velado a la distancia por la bruma de la llovizna.
¿Sería posible? ¿Después de tanto tiempo? Volvió a pensar en el llamado. ¿Sería él? Y entonces... ¿por qué no se dio a conocer?
Los recuerdos volvían en torbellino sin ser llamados. Aquella placita del barrio con juegos infantiles, el tobogán, los sube y baja pero por sobre todo, las hamacas. Aquellas en que había experimentado, junto a Rodolfo, la sensación de volar.
¿Por qué justo hoy cuando acababa de cumplir los años hacía menos de una semana?
Fijó la vista en los cristales de su ventana. Las pequeñas gotas se deslizaban formando dibujos desiguales, juntándose y alejándose alternativamente, fdejando finos trazos.
Así, como finos trazos de lluvia de lluvia en un cristal, se mostraban sus recuerdos. Dos gotas de agua que un día se juntaron e intentaron un viaje o vuelo de hamacas, hasta que, casi en un instante, comenzaron caminos divergentes.
¿Sería efectivamente él? ¿Por qué no se dio a conocer en el llamado? ¿Qué ocultaría?
Rodolfo había vacilado. En el momento de escuchar nuevamente a Amalia después de tanto tiempo, había vacilado. No había encontrado palabras para darse a conocer y así restablecer una comunicación interrumpida, hacía mucho tiempo.
Al menos, eso sí, la había escuchado. Era su misma voz que aún resonaba en sus oídos, como un eco manifiesto de sus propios recuerdos.
Había caminado varias cuadras desde aquella cabina telefónica próxima al edificio donde, hoy había podido confirmarlo, ella continuaba viviendo.
Decidió regresar. La lluvia continuaba mojando las calles, veredas y árboles. Caminó cavilando y pensando como sería restablecer una comunicación cortada hace tiempo.
Una gota de agua se deslizó por el borde de su paraguas. Había sido muchas las que así habían caído en esa particular tarde. ¿Por qué fijarse hoy en esta?
Hace tiempo, otras gotas, otra lluvia. Un despedirse con un suave beso y tantos besos que quedaron guardados y no compartidos, bajo aquella lluvia que los vio alejarse como gotas de agua que se deslizaran separándose en trazos diferentes, sobre los cristales de una ventana.
Llegó a la cabina telefónica. Marcó el número que, ahora sabía, continuaba siendo el de ella. Esperó lo que le pareció una eternidad. Uno, dos, tres, cuatro veces sonó el teléfono antes de escucharse:
_ Hola ¿Quién habla?
_ ¿Amalia? Soy Rodolfo.
_ ¿Donde estás? ¿De donde estás llamando? Hace tanto tiempo que no sabía de Vos...
_ Estoy aquí, casi frente a tu casa. ¿Podré verte?
_ Puede ser. No podía creer que fueras Vos. Ya bajo.
_ Te espero.
Amalia buscó su impermeable, de un suave mostaza y su paraguas al tono y bajó. Él se encontraba parado mirando como ella iba a su encuentro, bajo su paraguas negro.
Continuaba cayendo la fina lluvia.
Ambos caminaron lentamente, como contemplándose primero desde lejos. Las gotas de agua caían lentamente de sus paraguas. Se pararon muy cerca. Se miraron. ¡Hacía tanto tiempo! Se encontraron. Dos paraguas empezaron a moverse muy juntos, alejándose, mientras de ambos caían pequeñas gotas de agua que iniciaban, ahora sí, un nuevo viaje.

Agradezco especialmente a la Diseñadora Gráfica: Carolina MOINE, CÓRDOBA, por esta imágen que es su interpretación del cuento

jueves, 11 de febrero de 2010

COMPLICIDAD DE ÁRBOL

Autor: Alfredo R. MORS - CONCEPCIÓN - TUCUMÁN

Volví a caminar aquellas calles de la infancia. Muchas habían cambiado para no volver ya más a aquella sensación de pequeña aldea de barrio que se iba transformando en la gran ciudad que hoy vemos, vivimos y a veces nos cobija o abruma.
Esas mismas calles, antaño adoquinadas o con tramos de simple tierra apisonada o enarenadas, que me vieron pasar camino a la escuela o a jugar en tantos baldíos, que eran casa, escuela de vida y potrero.
Cerca de uno de esos baldíos, quizás de los más grandes, transformado en paseo público abierto a una de esas calles que tantos recuerdos traen, crecía un árbol añoso. Quizás será por curioso que pensé si estaría. También si sería, hoy como ayer, confidente, protector y cómplice de algún chiquillo enamorado.
Digo esto porque el árbol fue a la vez, casa en las alturas insondables de sus ramas, para aquella escala de niño que lo veía como trampolín de sueños, para elevarse y así alzarse a la altura de las nubes y otras veces cobijo de sombras densas donde reposar de los calores, después de ganar en el potrero.
Con el tiempo fue cómplice y confidente de aquellos encuentros furtivos con ella, en ese despertar temprano de tiernos amaneceres al amor y allí a su calor y su protectora sombra nos vio tantas veces, soñar con ser y crecer.
Fue ese mismo árbol quien prestó, a mis manos su tierna corteza, admitiendo compartir y quizás recibir en su corazón generoso, aquel otro corazón con sus iniciales entrelazadas con las mías, como si con esto quisiera compartir nuestro secreto.
El cortaplumas de mi viejo, hurtado en un descuido, fue el instrumento para plasmar el intento de eternizar lo deseado y así dejar plasmado en tierno símbolo, la plenitud de un sentimiento.
Viejo árbol de mi infancia. Hoy te busqué por el parque en que transformaron mi baldío a ver si así encontraba aquél símbolo primero.
Estabas allí, casi igual. Ahora custodiado por otros de noble estirpe y con nombres latinizados. Vos te destacabas por tu rusticidad, que alguien con mucha bondad, consideró tu mejor virtud, sin conocer quizás toda la vida que atesorabas.
Recuerdo de infancia. Al verte volvían aquellas imágenes que resultan imborrables. Aquella cicatriz que dejó en tus brazos muñón, cuando sin razón, nos trepamos a tus tiernas ramas, un puñado de mocosos, que recibiste generoso en tu cuerpo leñoso, salvo que nuestro peso, quebró aquella rama.
Me aproximé a mirarte, ahora con detenimiento. También Vos estabas, un tanto arrugado. Tu piel de corteza evidenciaba como remedo, el mismo paso del tiempo que en mí había incidido.
Cerré los ojos y te palpé, como buscando el consuelo de encontrar aún guardado, aquel secreto de infancia. De pronto sentí, como flechazo profundo, que la punta de mis dedos había releído, ahora casi desleído, aquel símbolo preciado.
Allí estaba el corazón, en mi adolescencia trazado, con incisas señales en tu cuerpo y que conservaste guardado, durante todo este tiempo. Iniciales de nuestros nombres, entrelazadas con pudor, para ocultar el rubor con que grabé tu corteza. Hoy tengo certeza que cuidaste la promesa que en tu cuerpo grabé. Será que así guardaste, el testimonio perpetuo de aquel amor que evoqué.


Agradezco especialmente a la Diseñadora Gráfica: Carolina MOINE, CÓRDOBA, por esta imágen que es su interpretación del cuento.